El día mas largo .. por Er Ñero

A recount of the first 48 hours batling gale forces west of Newport by José Manuel Aguilera

El día mas largo .. por Er Ñero
02 de Junio de 2003

The longest day es el título de aquella película dedicada al desembarco de las fuerzas aliadas en Dunkerke con el fin de iniciar la ofensiva final que dio por terminada la segunda guerra mundial. Para aquellos que tuvimos la oportunidad de ver esa película … fresca… el titulo fue una descripción acertada de la magnitud de los acontecimientos ocurridos aquel día.

Un largo día… es el termino que puede describir, no las 24 horas que siguieron al momento de soltar amarras en el muelle de Goat Island en Newport RI, ya que han pasado casi 36 horas desde ese momento, que ..en perspectiva parece haber ocurrido hace una eternidad.

Zarpamos de puerto bajo los augurios de una leve tempestad, precedida de una ausencia casi total de viento. Para un velero de orgullo, la falta de viento es como la ausencia de oxigeno al humano, es casi un hecho que raya en la ausencia de la oportunidad de vivir con dignidad. Siendo un sábado que tuvo sus momentos soleados por la mañana, muchos veleros habían salido a cazar momentos felices en la cercanas bahías. Todos ellas preciosas, con sus antiguos “cottages” en días soleados… y de gran y especial atractivo en los taciturnos días invernales de Nueva Inglaterra, donde si a uno no le gustan las actuales situaciones atmosféricas, basta esperar unos minutos…. que ya cambiarán.

En efecto, durante los días que precedieron nuestro zarpe de puerto, por espacio de 5 días no se vió el sol en Rhode Island… ni en Massachussets, donde mi nieto vive, acompañado de sus padres…(ja..ja!!) Repentinamente, después de fríos glaciales inoportunos de una avanzada primavera, apareció el sol, y nos hizo sudar por aquellos trapos que pensamos serían necesidad eterna dadas las condiciones de la semana anterior. Y entonces… pues casi de bermudas y franelitas por la mañana…. Y de nuevo ropas muy cálidas por las tardes y noches para poder controlar las bajas de temperatura que nuestros organismos tropicales… o tropicalizados –en el caso de los gallegos navegados- no están acostumbrados.

Similar situación… pero peor, el día de nuestra partida, Veíamos a poco mas de dos docenas de bellos veleros adornados para una regata y luciendo sus colores primaverales… y hasta veraniegos, languidecer tristemente, flotando inmóviles en la bahía sur de Newport. El capitán dio la orden heroica: encender el motor…… todos palidecimos, sobre todo el menos experto en lides de veleros (..yo el margariteño…) .. Me preguntaba… como puede ser esto??? Vamos a perder la mitad del orgullo, coño… eso de salir de Newport, en un velero… sin velas y a motor…???!!!… peroooo asi fue,, no quedo remedio, a menos de que quisiéramos hacer la travesía a La Coruña en cuestión de años, en vez de semanas.. había que hacer algo.. y lo hicimos,… sin perder la dignidad. Pensé… es una de esas oportunidades que uno tiene de posponer la satisfacción que espera y ansía.

Como siempre pasa… el Sr, Murphy se hizo presente. A motor, y baja velocidad hubiera sido posible costear hasta salir de la maraña de islas y bajos que pululan en la costa de Nueva Inglaterra, pero hacía falta una carta detallada de la costa que nunca pensamos que necesitaríamos, y no teníamos. Constreñidos por esa y otras limitaciones decidimos hacernos a la mar… directo.. con rumbo a Galicia… (ná guará, sin vaselina y sin nada). Y así comenzó ese largo primer día.

Hacia el oriente… una oscura capa de nubes que partía desde el mismo mar hasta el infinito allá arriba nos respondía al reto que aventuradamente habíamos tomado de adentrarnos en la mar y atravesarla.. contra viento y marea hasta llegar al viejo continente. Era como si la naturaleza respondiera a un reto inadmisible con la promesa también inadmisible de adversidades que justifican la gravedad y valor del reto aventurero.

La continuación del mismo no fue nada prometedora. En un momento dado el capitán pensó en voz alta… regresaremos a esperar un mejor momento????… a sabiendas de que ello era un imposible. Decisión tomada… vamos a Galicia… hacía días …. semanas… -años, en el caso de Andrés Sr..- no era reversible. Pero al ver hacia el frente, los nubarrones, el frío polar acercándose a nuestros huesos, la lluvia…. y repentinamente aquello que deseábamos mas que cualquier cosa… los vientos … pero en una intensidad inmanejable, cualquier mal pensamiento era posible.

Con ansias de tierra nos dio el primer hambre. Como buen margariteño… el estómago no tiene horario.. ni viento, ni mar que lo condicione. Varias veces mencioné la palabra mágica…. Hambre!!! Y nadie respondía. Decidí entonces preparar un emparedado de jamón y queso, delicia de gourmet en un caso como el nuestro, tal y como lo sospechábamos y como hemos descubierto posteriormente. Con esa tentación todos hicieron lo propio. En mi interior sentía que ese alimento me mantenía aferrado a la tierra… productos de ella. Mas no poco después muchos de esos alimentos regresarían a la misma tierra… por vía marítima, a través de las olas que cubrían y lavaban la cubierta del O’Comillas. Entendí que no todos somos margariteños.. y que los gallegos… a pesar de tanta mar no han desarrollado el estómago para estar en ella. Y es que el mar de Galicia y el de Margarita son tan…. distintos… y los estómagos también…..!!!!!!!!

Pero los vómitos nos fueron solo de los bípedos gallegos de la tripulación. La mar vomitaba espuma.. como queriendo devolver al cielo.. con bravura, ese agite causado por los vientos implacables. Las nubes vomitaban agua… casi hielo, en respuesta del cielo por ese frío que parecía un estornudo terco de Alaska. Y en el medio de todo ese proceso estaba nosotros en el O’Comillas, defendiendo a capa y espada nuestro honor de aventureros veleristas. Más a capa que a espada… pues nos tocó una de “capear el temporal” que nos recordaba esa casi fatua frase que decimos sin profundidad, pero que en las situaciones vividas este “primer día” tomaron forma de disciplina de supervivencia. Recoger las velas hasta su mínima expresión, ponerse los “trajes de aguas” como parecen llamarse unos disfraces amarillos que supuestamente impiden que los huesos se mojen (lo demás estoy seguro que todo se mojó)… y armarse de valor y oraciones al Señor y la Virgen de Carmen que nos acompaña en una imagen que Manolita Espiñeira le regaló al O’ Comillas en su primer zarpe desde Galicia hacia América hace unos tres meses bajo el experto mando de un par de marinos Vascos que hicieron el viaje inaugural para traer en O’Comillas a Newport.

La primera noche nadie durmió aquí. Unos por el agite de turnarse en la conducción del velero, otros tratando de componerse el estómago, otros dormitando para cargar las baterías y volver al ataque. Que noche!!! Vientos de mas de 40 millas por hora, lluvia, olas que escondías en mástil del velero y lo hacían invisible de cualquier ser viviente que se encontrara por estos alrededores. Las medidas de defensa de la vida, cuando una voltea a sus espaldas y contempla una pared de agua de unos 20 metros de alto, y luego se da cuenta que la pared es una sola.. repetitiva que rodea al velero por sus cuatro costados… con topes de espuma… no calma, sino espuma fugaz.. alborotada por el viento que grita al chocar con los mástiles y las velas, viento sin origen ni destino aparente, que unas veces viene de proa para cambiar a popa en pocos segundos… o de babor a estribor…. La defensa…. Como decía es simplemente no ver…. Solo pensar, actuar, considerar opciones y seguir las instrucciones del capitán. De repente, en medio de aquella pesadilla el capitán grita… TIERRA!!!!… Donde?? – le respondo- a babor….. MONTAÑAS CON NIEVE !!!!!!!! Equivocamos el rumbo ??? pregunta….. y yo contesto….. nos jorobamos coño, el capitán ha perdido la brújula…… pero NO, el rumbo lo habíamos trazado en conjunto…y me fijo… o trato… pues de noche, con esa lluvia helada y esos vientos…. y entonces felizmente respondo: ¡ Andrés…. Son OLAS!!!!! Coño…. Y la nieve… es la espuma: no es ni Macanao, ni la Tetas de María Guevara… ni el Turimiquire… o El Avíla …. Eran simplemente OLAS…. Las mas grandes jamás vistas y que solo comparo con las de la película La Tormenta Perfecta. Afortunadamente…. no tan grandes ni sus resultados tan dramáticos. Horas mas tarde Andrés me pide que saque la cámara y filme… pero que vá… eso era perder la cámara. Solo nuestros relatos valen…. p’al que los crea.

Por la mañana del domingo, soñamos que lo peor habría pasado. Como al mejor estilo de Nueva Inglaterra, sin embargo, entendimos como es posible que las cosas de la atmósfera cambien en minutos. Luego de breves roturas en la espesa capa de nubes que ocultaban casi totalmente la luz del día, hacia media mañana, la fiesta se reinició como cobrando esos breves momentos de promesa solar. Nuevamente lluvia, frío y vientos nos pusieron a prueba… todo el día y toda la noche.. que nos obligaron a aprender cosas nuevas y a recordar muy rápido que ese pedazo de palo que sostiene la vela mayor se llama Botavara y aquella otra vela se llama trinquete, y que las cuerdas que las controlan se pueden enredar y reventar, y que el radar y otros instrumentos modernos del bote requieren una curso casi universitario para aprender a manejarlos.. y que no se puede comer sino una barra energética y tomar solo agua de una botellita plática moderna de las que traen biberón para adultos.. y que tratando de hacer algunas de la necesidades básicas puedes fracturarte cualquier hueso…(afortunadamente no hemos pasado de contusiones) pues el movimiento en incontrolable e impredecible,,,, y los golpes muy … pero muy violentos. Que no se puede dormir…. Solo dormitar unas pocas horas quizás 2 o 3 para volver a cubierta, mas embojotado que una hallaca de exportación, y sabiendo que al regreso estarás empapado hasta los huesos, no importa la cantidad de ”ropas de aguas” , ni la calidad de las mismas. Suena mi alarma…. Comienzo a vestir mi traje de astronauta acuático en la oscuridad y me calo en el lomo un arnés con salvavidas automático que había comprado para la ocasión….. Busco desesperadamente las hebillas de asegurarme el mismo y accidentalmente halo la perilla de inflar el salvavidas…. Y entonces salgo a cubierta de nuevo… lo mas parecido a un payaso vestido de amarillo pollito para hacer reír… quizás por primera vez en lo que va de viaje, a los demás tripulantes

Pero… toda esta pequeña odisea de las primeras 36 hora ha culminado felizmente, y en compensación este nuevo día del lunes 2 de Junio se inicia con un sol resplandeciente, una temperatura primaveral y una mar que nos responde el sueño que originó esta aventura: la oportunidad de encontrarnos con lo bello y salvaje de la naturaleza… sobre todo lo primero, ..en su forma mas pura… y recordarnos que todo esa creación del Señor, que forma el entorno de los seres vivientes que lo habitamos, tiene bellezas que solo se comparan con la majestad y belleza de su Creador.

Los quiere mucho, sobre todo a los que nos siguen

Er Ñero
N 40º 45’ W 67º 56’


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